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01/07/2005MONTESQUIEU. RESEÑA BIOGRÁFICAMontesquieu es uno de los grandes filósofos políticos del Iluminismo. De curiosidad insaciable y humor mordaz, analizó las formas de gobierno, las causas que fundamentan sus avances y retrocesos, y como prevenirse del despotismo y la corrupción.Montesquieu aplicó su razonamiento para explicar cómo los gobiernos podrían prevenirse de la corrupción. Entendía al despotismo, en particular, como un peligro potencial para cualquier gobierno no corrupto, y argumentaba que podría bien prevenirse por medio de un sistema en el cual diferentes poderes ejerzan las funciones ejecutivas, legislativas y judiciales, todos ellos regidos por la ley. Charles Luis de Secondat nació en la localidad de Bordeaux, Francia, el 19 de enero de 1689 en una familia acaudalada. A pesar del buen pasar de su familia, de Secondat fue ubicado al cuidado de una pobre familia durante su infancia. Cursó estudios en el Colegio de Oratoria de Juilly. Posteriormente asistió a la universidad a estudiar ciencia e historia, convirtiéndose luego en abogado del gobierno local. Su padre falleció en el año 1713 y él fue ubicado bajo la tutela de su tío, el Barón de Montesquieu, quien murió en 1716 y dejó a De Secondat su fortuna, su cargo como presidente del parlamento de Bordeaux, y su título de Barón de Montesquieu. En 1715 contrajo enlace con Jeanne de Lartigue, una practicante protestante, con la que tuvo un hijo y dos hijas. En los once años siguientes, a través de Tournelle, presidió la división criminal del parlamento, adquiriendo experiencia en procedimientos legales, supervisión de prisiones y administración de penas. Durante este tiempo también fue miembro de la Academia de Bordeaux de Ciencia, dedicándose al estudio de las leyes, las costumbres y los gobiernos de las naciones de Europa. En 1721 cobró fama con sus Cartas Persas, en las cuales criticaba el estilo de vida y las liberalidades de la gente acaudalada francesa al igual que la de la iglesia. Aunque publicó esta obra en forma anónima, su autoría era un secreto a voces. Comenzó a permanecer más tiempo en París, donde frecuentaba salones conforme al patrocinio del Parlamento y la Academia de Bordeaux. Durante este período escribió varios trabajos menores: Dialogos de Sylla y de Éucrates (1724), Reflexiones sobre la monarquía universal (1724), y El Templo de Gnide (1725). En 1725 él puso todo su empeño en su oficina, renunciando al Parlamento. En 1728 fue electo para la Academia Francesa, a pesar de alguna oposición religiosa, y poco tiempo después dejó Francia para viajar por el extranjero. Luego de visitar Italia, Alemania, Austria, y otras naciones, fue a Inglaterra donde vivió allí durante dos años. Se vio gratamente impresionado por el sistema político inglés, lo que constituyó un bosquejo de su obra posterior. A su regreso a Francia, en 1731, preocupado por una pérdida significativa de la visión, Montesquieu regresó a La Brède, donde comenzó a trabajar sobre su obra maestra El Espíritu de las Leyes. Durante estos tiempos, también escribió Consideraciones sobre las causas de la grandeza de los Romanos y de su decadencia, que publicó anónimamente en 1734. En esta obra, trató de aplicar sus puntos de vista al caso particular de Roma, y por lo tanto desalentar sobre el uso de Roma como modelo para los gobiernos contemporáneos. Parte de Consideraciones fueron incorporados a El Espíritu de las Leyes, publicada en 1748. Como en las Cartas Persas, El Espíritu de las Leyes fue tan controversial como inmensamente exitosa. Dos años después, publicó una Defensa del Espíritu de las Leyes para dar respuesta a varios críticos. A pesar de este esfuerzo, la iglesia católica romana ubicó a El Espíritu de las Leyesen el Index de obras prohibidas en 1751. En 1755, Montesquieu falleció víctima de una intensa fiebre en París, dejando inconclusa un ensayo para la Enciclopedia de Diderot y D'Alembert- Montesquieu creía que todas las cosas estaban hechas a través de reglas o leyes que nunca cambiarían. Comenzó a estudiar estas leyes científicamente con la esperanza en que con el conocimiento de las leyes del gobierno se reducirían los problemas de la sociedad y mejorar la vida humana. De acuerdo a Montesquieu, existen tres tipos de gobierno: la monarquía (regida por un rey o reina); la república (regida por un líder electo); y el despotismo (regido por un dictador). Montesquieu creía que un gobierno que había sido elegido por el pueblo era la mejor forma de gobierno. Sin embargo, creía que el éxito de una democracia -un gobierno en el cual el pueblo tenía el poder- dependía del mantenimiento de un correcto balance del poder. Montesquieu opinaba que el mejor gobierno sería aquel en el cual el poder estuviera balanceado entre tres grupos de funcionarios. Pensaba que Inglaterra -que contaba con una división de poderes entre el rey (que ejecutaba las leyes), el parlamento (que hacía las leyes), y los jueces de la corte inglesa (que interpretaban las leyes)- constituía un buen modelo de ello. Montesquieu denominó a la idea de dividir el gobierno en tres áreas como "separación de poderes". Pensaba que era más importante crear áreas separadas de gobierno con poder equivalente aunque diferente. De ese modo, se evitaría otorgar demasiado poder a un individuo o grupo de individuos. Él escribió: "Cuando la facultad de legislar y la ejecución de la ley se hallan unidas en la misma persona... allí no puede estar la libertad". De acuerdo a Montesquieu, cada poder de gobierno podría limitar el poder de los otros dos poderes. Por lo tanto, ningún poder de gobierno podría amenazar la libertad del pueblo. Sus ideas acerca de la separación de poderes se convirtieron en la base intelectual de la Constitución de los Estados Unidos. A pesar de la creencia de Montesquieu en los principios de la democracia, no consideraba que toda la gente fuera igual. Montesquieu admitía la esclavitud. También pensaba que las mujeres eran más débiles que los hombres y que tenían que obedecer los mandatos de sus maridos. De todos modos, también consideraba que las mujeres contaban con la habilidad para gobernar. "Es contrario a la razón y contrario a la naturaleza que las mujeres sean amas en su hogar... pero no para que ellos gobiernen un imperio. En el primer caso, su débil situación no les permite ser preeminentes, en el segundo caso, sus considerable debilidad les otorga más apacibilidad y moderación, con lo cual las ásperas y feroces virtudes, pueden crear un buen ambiente." De esta manera, Montesquieu planteaba que las mujeres eran demasiado débiles para estar al frente del hogar, pero que la calma y la apacibilidad eran atributos útiles en lo que respecta a decisiones de gobierno.
Fuente:
Enciclopedia Stanford de Filosofía
Traducción y adaptación: Esteban Crevari para PaísGLOBAL
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